Mes de la educación TP: ¿La educación olvidada?
Cada año la palabra “Educación” aparece en medio de uno o más debates, generalmente asociados a los estudiantes más chicos, o los universitarios, pero no podemos dejar de lado a quienes se conmemora durante el mes de agosto: la Educación Técnico Profesional. ¿Somos la educación olvidada en el país?
No es ninguna sorpresa que los años de pandemia produjeron un rezago en todos los niveles educativos en el país. A esto se suman los diversos paros de profesores que también afectan directamente el aprendizaje de los estudiantes. Hasta ahora el foco ha estado puesto en los más pequeños, y con justa razón. Sin embargo, es importante reconocer que la enseñanza media y educación superior también se vieron afectados. ¿Los más olvidados? La educación media técnico-profesional (TP) que en agosto celebra su mes y que, con un alcance considerable de casi 170 mil matriculados en 2022, representa un abanico inmenso de oportunidades tanto para los jóvenes como para el desarrollo del país, pero que está lejos de alcanzar su enorme potencial.
Como todo sistema, la educación TP tiene grandes desafíos que abordar, y uno de los principales tiene que ver con el desalineamiento de la oferta curricular. Hoy es imposible mantener a la par lo que enseña el currículum con lo que sucede en el mundo real, fuera del aula; esto se traduce en que muchas de las especialidades tengan baja empleabilidad.
Otros problemas son la casi nula capacidad que tienen los liceos para hacer seguimiento de sus egresados en la inserción al mercado laboral, la baja tasa de titulación en el nivel técnico medio dado que los estudiantes no hacen sus prácticas profesionales, la escasa o nula articulación entre la formación general y la diferenciada, la ausencia de redes de apoyo para los liceos TP, la baja valoración de las prácticas por parte de los estudiantes y la poca formalidad en los convenios con las empresas donde los alumnos hacen sus prácticas y otros procesos formativos. Para qué hablar del trabajo de las habilidades socioemocionales o sociolaborales, un ámbito en el que todavía queda mucho por avanzar, no solo en la educación TP, sino también la tradicional.
Con este escenario, no podemos perder más tiempo. La formación dual y la educación técnico profesional han mostrado ser una herramienta de desarrollo en muchos lugares del mundo y si queremos crecer como país, no podemos ni debemos quedarnos atrás en este tipo de educación, y tiene que ser una discusión que se traduzca en políticas públicas, de lo contrario nunca lograremos un desarrollo sostenible.
